viernes, 5 de agosto de 2011

ENAMORARSE.

De repente sientes como si te hubieran quitado las pilas: sin ganas de hacer nada salvo pasarte horas mirando al cielo, escuchando música, escribiendo versos tontos (o no tan tontos como parecen). E incluso leyendo poetas de esos que sabes decir las cosas como tú las sientes.
"Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos"
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche"



















De pronto es como si  todas las canciones de amor del mundo hablaran de ti, y como si te sintieras la protagonista de todas las peliculas románticas.
Te sientes blanda como un muñeco de peluche, pero a la vez es como alguna vocecita interna te transmitiera la fuerza de un tornado. Sobre todo, cuando él está cerca...

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